¿Qué es la Música Antigua?

¿Qué es la Música Antigua? Aunque a primera vista puede parecer una pregunta fácil de responder, en realidad presenta múltiples matices. Como apuntan Colin Lawson y Robin Stowell, el concepto de «Música Antigua» no ha sido constante a lo largo de los siglos, y esta íntimamente ligado a la «naturaleza y evolución de la conciencia histórica» (Lawson y Stowell, 2009, p. 18). De esta forma, por ejemplo, para los compositores ingleses de finales del siglo XVII, las obras escritas cien años antes no poseían el mismo carácter «histórico» que poseen para nosotros composiciones de Mahler o Stravinsky, sino que se trataba de piezas artísticas compuestas en un lenguaje y estéticas anteriores. De hecho, fue en este mismo país donde, en el siglo XIX, surgió la idea de clásicos musicales (Lawson y Stowell, 2009, 18).

Esta idea de «piezas destacadas» se extendió paulatinamente por toda Europa a partir de 1800, un momento en el que el paradigma de la «orquesta sinfónica» empezaba su proceso de estandarización. En paralelo, el refinamiento de los instrumentos orquestales de todas las familias se aceleró a pasos agigantados, llegando, antes del cambio de centuria, prácticamente a los adelantos que constituyen la morfología de los ejemplares actuales. Con ellos comenzaron a recuperar composiciones del siglo XVIII y, rapidamente, los musicólogos e intérpretes más destacados llegaron a una conclusión crucial: «los estilos [y técnicas interpretativas] de un periodo no se ajustan necesariamente a la música de épocas anteriores» (Lawson y Stowell, 2009, 18).

Así, en el año 1915, Arnlod Dolmetsch publicó un libro que suele considerarse el inicio del «movimiento interpretativo histórico»: The interpretation os the Music of the XVII and XVIII Centuries. Junto a él, diversas iniciativas consolidaron esta nueva perspectiva: Schola Cantorum de París, Deutsche Vereinigung für Alte Musik o Schola Cantorum Basiliensis (Lawson y Stowell, 2009, 22). En este punto, debe establecerse una diferencia entre dos términos, «Música Antigua» y «Movimiento Interpretativo Histórico» o, dicho de otra forma, «Interpretación Históricamente Informada». El primero alude a un repertorio concreto, susceptible de ser interpretado según los criterios del segundo, consistente en una lectura teórica y práctica de la partitura supeditada a una serie de convenciones extraídas de fuentes contemporáneas a la obra en cuestión.

En lo que atañe al concepto de «Música Antigua», tradicionalmente se ha considerado como tal todo aquel repertorio anterior al 1800, del que se excluía, normalmente, a Haydn, Mozart y Beethoven. ¿Por qué esta línea tan severa a comienzos del siglo XIX, con la excepción de estos tres compositores? En realidad consiste en una mezcla de distintos condicionantes. Los músicos de alrededor de 1890 y primeros años del 1900 provenían de la escuela decimonónica, muy influenciada por el cambio de paradigma que supuso la aparición de estos tres compositores, considerados los percusores del romanticismo, con todo lo que el término implica (músico autónomo, desaparición del patronazgo, etc.). Por lo tanto, la consideración de «músicos modernos» comprende también su repertorio y la técnica necesaria para ser interpretada, de ahí que fuesen considerados casi «contemporáneos». Al mismo tiempo, el surgimiento de los primeros conservatorios o instituciones de enseñanza netamente musicales en el cambio de centuria profundizó en la consolidación de la idea anterior. De esta forma, un músico formado a partir de 1850 fácilmente podía considerarse heredero de los maestros que trabajaron 50 años antes. A modo de ejemplo, hoy en día, gran parte de los músicos formados en la década de 2010 e interesados por la Música Antigua o la Interpretación Históricamente Informada pueden sentirse ampliamente influenciados por, o tenerse por continuadores de, personalidades como Leonhardt, Hogwood, Harnoncourt o Gardiner, que comenzaron sus carreras alrededor de la década de 1970 o incluso antes.

En resumen, durante prácticamente la totalidad del siglo XX, y en ocasiones aún en el XXI, el concepto de Música Antigua se emplea para referirse, como se ha mencionado, a la música barroca y anterior. Sin embargo, conforme la musicología avanzaba en su vertiente teórica, la Música Antigua comenzó a ver alterada su significado. De hecho, a partir de la década de 1980, la herramienta de la Interpretación Históricamente Informada comenzó a aplicarse sobre compositores que, tradicionalmente, habían sido considerados como pertenecientes a la «modernidad» musical, esto es, a unos usos contemporáneos y universales.  Curiosamente, este momento coincide con el surgimiento de la «New Musicology», corriente teórica que promulga una musicología más abierta que la desarrollada hasta el momento, capaz de prestar atención a aspectos sociales o culturales, con la finalidad de que el estudio musical no quede aislado en si mismo.

Fruto de esta reflexión, distintos directores, centrados hasta ese momento en repertorios barrocos o anteriores, comenzaron a emplear los mismos recursos de investigación e interpretación sobre obras posteriores. Así, los propios Lawson y Stowell realizan un análisis Históricamente Informado de la Sinfonía Fantástica de Berlioz y de la Sinfonía nº2 op. 73 de Brahms (2009, pp. 138-164). Es por lo tanto necesario formularse una pregunta: ¿Existe la Música Antigua? ¿O existe una forma de interpretar Históricamente Informada?

Por influencia de la ya citada Nueva Musicología, los investigadores pusieron y ponen en duda la validez de términos como «antiguo» o «moderno», dado que se trata de conceptos que únicamente pueden manejarse desde un punto de referencia o de partida, con lo que carecen de valor absoluto y requerirían de constantes redefiniciones. Es por ello que existen tantos problemas para delimitar en la actualidad que es «antiguo». Si, como se ha explicado, para los intérpretes ingleses de 1800, por ejemplo, la música de Händel ya era «clásica», la música de Schönberg puede ser considerada en la actualidad «antigua». Por supuesto, el término ha adquirido con el paso de los años una connotación que nos impediría utilizarlo para referirnos a sus obras por una especie de «disonancia cognitiva», pero sí que cabría plantearse la posibilidad de acometer sus obras desde un punto de vista Históricamente Informado, cosa que no es, valga la redundancia, «necesariamente necesaria» ni «obligatoriamente obligatoria».

Y es que, a pesar de que la Interpretación Históricamente Informada cuenta con un gran número de seguidores y defensores, también es posible encontrar un buen número de detractores. Al fin y al cabo, la situación actual de la técnica interpretativa y constructiva es el resultado de siglos de avances. En opinión de no pocos músicos, abandonar estas prácticas y retomar aquellas que ya han sido abandonadas supone un paso atrás, un retorno a problemas que ya han sido resueltos. Sin embargo, no todos los cambios sucedidos a lo largo de los cientos de años de historia de la tradición musical occidental han supuesto un avance, sino que los usos fueron modificados en función a gustos, modas, casualidades, motivos prácticos, etc., que dieron lugar a la práctica que hoy se conoce.

¿Qué es por tanto la Música Antigua? No hay una respuesta clara. Si bien en la explicación de este post se ha restringido el uso del término al repertorio, en muchas ocasiones se emplea indistintamente para referirse tanto a las obras como al estilo interpretativo basado en la investigación musicológica. Precisamente, creo que es imposible hablar de un conjunto de piezas que sean interpretables de manera sistemática, ya que la historia de la música posee una gran variedad de composiciones. Sin embargo, si creo que existe una manera de encarar las partituras, a través del conocimiento del compositor, su contexto, el tipo de instrumentos con el que contaba, etc. Esto no quiere decir que la resolución de la ecuación sea siempre imitar los modelos a pies juntillas; dicho de otra forma, interpretar con instrumentos originales no hace una versión más histórica que otra que no los utiliza. Como explican Lawson y Stowell parafraseando a Richard Taruskin, «[…] una identificación entre libertad y error o anacronismo constituye textos y no actos» (2009, 169). El propio Taruskin concluye (1995, 98)

Estoy convencido de que la interpretación «histórica» no es en la actualidad realmente histórica; que una delgada capa de historicismo recubre un estilo interpretativo que es completamente de nuestra propia época, y es de hecho el estilo más moderno a nuestro alrededor, y que la maquinaria histórica ha ganado su amplia aceptación y sobre todo su viabilidad comercial precisamente gracias a su novedad, no a su antigüedad.

Seguramente seguiremos usando el término Música Antigua para referirnos a un tipo de repertorio o a un tipo de práctica instrumental durante mucho tiempo. Sin embargo, me quedo con esta última reflexión de Lawson y Stowell de cara al futuro del mismo (2009, 174)

La música antigua como concepto está comenzando seguramente a debilitarse, ya que los principios históricos empiezan a aplicarse a situaciones convencionales.

Bibliografía

Dolmetsch, A. (1915). The interpretation os the Music of the XVII and XVIII Centuries.

Lawson, C. y Stowell, R. (2009). La interpretación histórica de la música. Alianza Música.

Taruskin, R. (1995). Text and Act.

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